Glóbulos rojos (hematíes), plaquetas y plasma son los tres componentes de la sangre que se extraen de una donación. Estos componentes se utilizan en el tratamiento de diferentes enfermedades como la leucemia, ante hemorragias, en la elaboración de medicamentos y en otros actos médicos como los transplantes e intervenciones quirúrgicas. Cada uno de ellos tiene una función específica.

Los hematíes van destinados al tratamiento de la anemia y de las hemorragias en pacientes con cáncer, accidentes de tráfico e intervenciones quirúrgicas.

Las plaquetas se utilizan para prevenir y tratar las hemorragias que sufren los pacientes con cáncer o leucemia aguda en tratamiento de quimioterapia y riesgo de sufrir hemorragias graves. También van destinadas a los pacientes que no producen plaquetas, como son los que tienen una aplasia de medula ósea.

El plasma se emplea en el tratamiento de pacientes con carencias en los factores de coagulación que sufren hemorragias graves, personas que sufren enfermedades del hígado y para la obtención de albúmina y las inmunoglobulinas.